Tanto al decantarse por un tipo de maquillaje como al elegir los tintes para el pelo, hay que analizar el impacto que las distintas tonalidades tienen sobre la piel, cuáles la iluminan y cuáles la apagan y, también, el efecto que resulta de su combinación con el tono de los ojos y del cabello. De hecho, un “clásico” entre los consejos para el pelo en lo que al tinte se refiere es seleccionar un tono que armonice con las facciones y el color de la piel, y, por su parte, los expertos en maquillaje realizan una recomendación similar cuando se trata de seleccionar la base, el colorete, la sombra de ojos, la barra de labios…
La armonía cromática es clave para lucir un look atractivo y, también, para resaltar aquellos rasgos que queremos destacar y camuflar las imperfecciones. Si se utilizan los colores que favorecen, la piel parece más luminosa y resplandeciente, la mirada se hace más profunda y los ojos brillan más; el color de cabello se intensifica y cobra vida, incrementándose por tanto la belleza capilar; y las sombras y las arrugas que hay debajo de los ojos o alrededor de la boca se suavizan.
Por el contrario, si no se eligen los colores adecuados, el tono de la piel se apaga; se acentúan las sombras, las ojeras, las arrugas y las imperfecciones de la piel; el color del pelo y de los ojos resulta apagado y, en definitiva, el resultado es artificial, ya que este color equivocado domina y anula la expresión. De hecho, y según los expertos, una elección de maquillaje errónea puede hacer que el cabello llegue incluso a pasar desapercibido.